Días antes de dejar la carrera de Periodismo hubo una pequeña asignación en la clase de Lengua II. Teníamos que inventar una historia y narrarla en 3ra persona. No les miento si le digo que fue todo un reto para mí, ya que mi estilo siempre ha sido narrar en 1ra persona. Pero después de tantos intentos, pude lograrlo.
¿Y saben qué pasó?
Obtuve la nota más alta del salón por esta pequeña historia. Algo que realmente me sorprendió ya que leí algunas otras historias que, a mi parecer, eran superiores a la mía.
En fin. Acá se las dejo...
"El cazador miró hacia la ventana en señal de
melancolía, había dado cabo suelto a su mal humor causando que las demás
personas en ese campamento vuelvan a marcar distancia con él. Pensó por un
momento que por fin estaba logrando encajar en aquel diminuto grupo, pero había
perdido los estribos.
-¡Tenías que arruinarlo todo! –dijo para sí
mismo golpeando fuertemente una esquinera de la ventana.
Notó que al instante llamó la atención de
todos los que se encontraban a escasos metros de donde él estaba.
Se puso tenso.
Sabía
que lo observaban de una forma despreciable como pasó cuando recién se acopló
al grupo. Pero en ese momento lo ignoraron y sólo bastó un segundo para que
volvieran a sus respectivas labores. Sin decir nada, él volvió la mirada hacia
donde estaba minutos antes.
De repente, una tímida y preocupada mujer se
acercó hacia el temperamental cazador. Cautelosa, se puso delante de él y
agachó la mirada para hacer contacto visual. Ella no le tenía miedo, nunca lo
tuvo.
Ella expresaba una mirada de derrota, lo
había perdido todo. Familia, esperanzas, ganas de vivir…
Él expresaba enojo. Tal vez estaba enojado
consigo mismo, con todos; siempre se
repetía que ya no le importaba nada, que el mundo estaba totalmente acabado…
como él.
-Toma- extendió el pequeño tazón viejo hacia
el cazador, éste la miró con desdeño y la rechazó con la mirada-. Te has pasado
toda la tarde aquí sentado. ¡Vamos! Come algo… -insistió.
En un momento de cólera, quizás, el cazador
arrebató aquel tazón viejo de las manos de ésta para después tirarlo al suelo. Y a
continuación, el mismo cazador, dejándose llevar por sus impulsos se lanzó a
los brazos de la frágil mujer refugiándose en ellos como si estuviera asustado.
Después de todo, aquel cazador era sólo un
ser humano. Con altas y bajas, con alegrías y tristezas.
Tenía derecho a sentir frustración, a sentir
miedo…
… a sentirse derrotado."
Say no more.

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