Miro el reloj de pared, eran las 4 de la madrugada del domingo.
En ningún momento despegó la mirada del techo, como si de ahí en algún momento iban a salir las respuestas a su dilema. De pronto, la imagen de él apareció de nuevo... el corazón se le aceleró.
Y ella sintió miedo.
Intentó pensar en otra cosa, pero todo fue en vano, aquel chico de mirada tierna había logrado cautivarla, volvió a creer que tenía un corazón capas de ilusionarse, capas de retener a alguien en él, capas de amar... pero jamás pensó en que ella todavía no estaba dispuesta a ser correspondida.
Las horas se le empezaron a hacer eternas y por desgracia no lograba conciliar el sueño. Entonces se desesperó, estuvo al borde del llanto hasta que no dio más, cayó en la cuenta de que otra vez había fracasado. La poca esperanza que creyó que aún existía simplemente se esfumó, como polvo en el viento.... como quien ya no cree en uno mismo.
5 de la madrugada.
Cuando menos lo pensó una lágrima cayó sin aviso para perderse en la funda de su almohada, sollozó y sintió como la desesperación y la desilusión otra vez llegaban a su cuerpo, se sentía derrotada.
Se preguntaba una y otra vez para sí misma "¿cómo es que pasó?". No midió las consecuencias, después de muchos años siendo cautelosa, haciéndose la fuerte, la que no dependía de nadie para sonreír, la que no le dedicaba sus sueños a ningún sujeto... la que simplemente era feliz con su singularidad.
Aquella sonrisa se había esfumado, por un momento creyó que todo iba a ser diferente, que todo iba a ser perfecto, pero terminó estrellándose con su triste realidad, no era capas de ser amada por alguien.
Sintió en el rostro los primeros rayos de luz, suspiró y se dio cuenta de que otra vez se había desvelado, sabía que iba a ser un largo día para ella, esperando otra señal de esperanza... esperando si, por una vez en su vida, la vida iba a jugar satisfactoriamente para su lado.
Se miró al espejo y notó las pronunciadas ojeras rodear sus profundos ojos negros, se echo abundante agua en el rostro y soltó su cabello, ella sabía que tenía una belleza natural... una que hasta el momento, no había sido apreciada por nadie, sonrío tristemente y decidió enfrentar la vida con una máscara de felicidad....
.... esa que viene mostrando hace más de 18 años.
say no more.
No hay comentarios:
Publicar un comentario