Siempre he dicho que alguien para ser perfecto... tendría que ser Dios.
Pero no nunca faltan los tontos que tratan de llegar a ello, son tan ingenuos... que son hasta capaces de recriminar a otros.
Como sea, el hecho de querer llegar a la perfección no siempre es malo. Al fin y al cabo te ayuda a poder superarte a ti mismo y sentirte mejor, pero hay otra clase de "perfeccionistas".
¡Aaaay que me hinchan las que no tengo!
Para ser más exacta en esto, he sido discriminada por alguien. ¡SÍ! He sido víctima de eso.
¿La verdad? No me afectó... pero si me llenó de cólera el saber que hay gente así existiendo en el mundo.
Me dijeron: "No encajas acá, eres... rara."
Sí, rara.
Pues déjenme decirles una cosa, estoy contenta con mi rareza. Prefiero 100mil veces ser rara a que ser una persona pedante, jodidamente perfeccionista y para variar... discriminadora.
Es bajo y anti-ético.
No es mi estilo serlo, porque mi mejor estilo es... no tener estilo.
Acaso, ¿no pudieron utilizar el adjetivo "diferente"?
Aunque siempre diga que me importa un reverendo pepino lo que diga la gente, eso no quiere decir que tienen el derecho de ofender y hacerme sentir inferior.
Porque simplemente no lo soy... no soy ni inferior ni superior a nadie.
Lean bien a los que me siguen, porque no lo mencionaré otra vez...
¡NO SOY PERFECTA! y nunca lo seré... ni querré serlo.

