Un día sin Internet...

Creo que todos me darán la razón en esto... a la mayoría de gente el quedarse sin Internet es casi, casi... como el fin del mundo. O no, yo creo que para ellos es algo MUCHO PEOR.
Pues para mi no, bueno... para qué mentirles, si es sólo un día... normal. PERO, si son dos o más meses, entro en estado de trance.


Pero ayer, me quedé sin Internet un día y pues en vez de apagar "derrotada" después de miles de intentos por tratar de obtener aunque sea una chispita de red, abrí un archivo de Microsoft Word y bueno... me puse a escribir después de uffff!
Debo reconocer que más liberada no me pude sentir después de hacerlo, también debo decir que definitivamente escribir, es una de mis pasiones.


Esta vez escribí algo... que no es particularmente mi estilo, pero creo que siempre es bueno variar. Este escrito SI está inspirado en alguien, si me conoces... sabrás al instante de quién se trata... sin más rodeos:



" -No te vayas…

Dijo susurrando muy cerca de mi oído provocando que yo me estremeciera vergonzosamente como una chiquilla de secundaria.

Volteé lenta y cautelosamente ya que cualquier paso en falso me costaría la vida entera, literalmente. Lo miré a los ojos, aquellos tenían un brillo especial que le daba una extraña belleza al color almendrado que tenían, él no desviaba la mirada ni un momento. Pero yo si lo hice, me sentía tan intimidada, tan insignificante en esa burbuja de deseo que se había formado entre los dos; tan fuera de lugar… tan inmersa e indefensa.

-Esto no puede estar pasando… -dije susurrando al mismo tiempo que sacudía la cabeza dando señas de negación. Él siempre había sido para mí alguien imposible, un sueño inalcanzable, ese del que nunca uno se imagina que estaría así… a escasos centímetros de ti, pidiéndote que no te alejes. Adoraba la forma en que me miraba, esa mezcla de pasión y curiosidad exquisita; sus labios bien contorneados y prominentes estaban entreabiertos exudando ganas de perderse en los míos, deseos de enredarse en la locura y de fundirse en un beso que sacie toda clase de ansiedad.

Deseo, puro, prohibido y descarado deseo…

-Pero está pasando… ¿quieres que me aleje? –preguntó de repente bañándome con su suave aliento a canela y azúcar. Su voz rasposa, una combinación de niño travieso y hombre seductor volvió a estremecerme haciendo que la respiración se me cortara un momento; prácticamente morí y volví a la vida en dos microsegundos.

Diría que esa manera de seducir debía ser ilegal y darle cadena perpetua a cualquiera que la pusiera en práctica, pero en él… creo que se le perdonaba el incumplimiento de reglas.

Solté un suspiro entrecortado por los mismos nervios que me embargaban, pero no dije nada, creo que mi mirada lo decía todo en ese momento y lo supe porque él sonrió de lado repentinamente y acarició mi mejilla con el dorso de su mano provocando que mi piel se erizara al cálido contacto. Por inercia apoyé mi rostro en su mano y solté una sonrisa de satisfacción, aquella sensación era irreal… casi, casi celestial. Y me di cuenta que poco a poco estaba cayendo en su juego de seducción, no sabía si odiarlo por aprovecharse de mi debilidad o por ser jodidamente hermoso; me perturbaba la idea de que él estuviera manejando la situación y fue entonces donde decidí armarme de valor… y rechazarlo.

-Aléjate, no creas que soy como esas tipas a las que tú estás acostumbrado. –respondí de una manera cortante apartando bruscamente su mano de mi rostro y empujándolo levemente hacia atrás- No caeré, soy más fuerte e imposible de lo que crees…

Dispuesta a salir huyendo, me di la media vuelta, pero apenas di el primer paso él sostuvo mi mano fuertemente y giró otra vez mi cuerpo hacia él. Esta vez me acercó aún más y sostuvo mi cintura con firmeza, no miento al decir que me agarró con tanta brusquedad que sentí por un momento que me iba a hacer daño. Al chocarme con aquellos ojos almendrados vi que él estaba decidido a no dejarme ir, empecé a temblar, como una avecilla asustada.

-Por favor, ¡no te vayas! Si no es conmigo …y de la mano. "




#Say no more.

El fanatismo de NanaMadness.

Algunos dicen que estoy obsesionada y yo... solo los mando a la mierda.

Trato de controlar mis instintos, de no ser tan agresiva al contestar... pero no puedo, simplemente DETESTO que se metan con las cosas que yo realmente admiro.

Yo siempre he creído que ser fan es parte de ser joven. De disfrutar aquel sentimiento de euforia, de sentir esa adrenalina y sobretodo... de vivir aquella ilusión que mantiene el corazón joven.
Tampoco digo que dediques TODO tu tiempo en ello, pero a lo que voy es que uno siempre pasa por una etapa en donde no tienes otra opción (digamoslo así) que tener a un ídolo al cual seguir, no necesariamente imitar... pero creo que la idea se entiende.

Muchas veces me han hinchado los que no tengo por criticar mi fanatismo, ya sea hacia Michael Jackson, Norman Reedus o Robert Downey Jr. Y ni les digo cuando se trata de The Walking Dead...
Yo sé que "para mi edad" es raro, pero así soy yo... es parte de mi, ser diferente a los demás... sobresalir TANTO hasta llegar a ese límite llamado rareza. 

Eeeeen fin, es tarde. 

¡Adiós!

Say no more.